GENERAR
PROCESOS AUTÓNOMOS Y DE TRABAJO COLABORATIVO PERMANENTES, FORTALECIENDO EL
EQUILIBRIO DE LOS COMPONENTES RACIONALES Y EMOCIONALES ORIENTADOS HACIA EL
DESARROLLO HUMANO INTEGRAL
LÍNEA
DE TIEMPO
Las palabras ética y moral
pueden parecer lo mismo pero no lo son. Es una rama de la filosofía dedicada a
las cuestiones morales.
Existen matices que indican
que la ética y la moral son dos términos que se complementan, pero cuyo
significado es bien diferente. En el siguiente artículo un Como te mostramos
con ejemplos y definiciones el significado real para determinar cuál es la
diferencia entre ética y moral.
La ética influye en las
normas de conducta de una sociedad. Por ejemplo, es ético que alguien consuma
carne porque no se está incumpliendo ninguna norma social.
Por otro lado, la moral
influye en las normas de conducta de una persona. Por ejemplo, para una
sociedad puede parecer ético cazar animales, mientras que para unos individuos
es inmoral hacerlo ya que esa práctica atenta contra la libertad de los
animales.
Mientras que la moral
constituye un marco básico de conducta personal, es decir, lo que es correcto o
no. La ética supone un conjunto de directrices o leyes que definen las
prácticas aceptadas, así como el comportamiento de un grupo de personas o
sociedad.
Tanto ética como moral se
encargan de nuestras costumbres y formas de actuar en la medida en que pueden
considerarse como correctas o incorrectas.
Una de las diferencias es
que mientras la moral dicta normas y criterios de actuación, la ética trata de
fundamentar racionalmente dichas normas. Por ejemplo, sería moral estudiar la
ESO, porque es una enseñanza obligatoria, mientras que es ético porque la enseñanza
sirve para que el individuo se forme y tenga un futuro.
Para resumir, la ética son
determinados tipos de comportamiento, ya sean correctos o incorrectos. Mientras
que la moral establece las normas que permiten determinar si el comportamiento
ha sido correcto o no.
Si deseas leer más artículos
parecidos a cuál es la diferencia entre ética y moral, te recomendamos que
entres en nuestra categoría de Ciencias sociales y humanísticas.
Ética es una rama de la filosofía dedicada a las cuestiones morales.
Referida al ámbito laboral,
se habla de ética profesional y que puede aparecer recogida en los códigos
deontológicos que regulan una actividad profesional. La deontología forma parte
de lo que se conoce como ética normativa y presenta una serie de principios y
reglas de cumplimiento obligatorio.
La diversificación inmediata
del principio fundamental de la sindéresis según las dos formas del deber, se
coordina puntualmente con la diversificación de los deberes en deberes éticos y
deberes morales; al menos así, tenemos la posibilidad de aplicar un criterio de
distinción entre ética y moral que no es de todo punto arbitrario. Los términos
ética y moral, sólo superficialmente pueden considerarse sinónimos.
Algunos
pretenden, sin embargo, que estamos ante dos nombres distintos (acaso con
connotaciones expresivas o apelativas muy diferentes) para designar la misma
idea –algo así como cuando hablamos de oftalmólogo y de oculista–. Otros
redefinen gratuitamente el término «ética» para designar con él al tratado de
la moralidad.
VÍDEO
De este modo, entre ética
y moral habría la diferencia que existe entre la geografía y el territorio, o bien
entre gramática y lenguaje, o entre biología y vida. Ética sería el estudio de
la moral (la investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados
con la moral, dice Günther Patzig en su libro Ética sin metafísica, 1971).
Tenemos que rechazar semejante distinción entre ética y moral a pesar de que
ella se haya propagado ampliamente en España a través de muchos representantes
de la llamada filosofía analítica. Los motivos de nuestro rechazo son de dos
tipos:
(1) El primero tiene que ver con la consideración del carácter
meramente estipulado (gratuito) de la asignación de los términos moral y ética
a los significados de referencia contenidos de las normas o instituciones
morales e investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con
la moral.
Si
partiéramos de términos sin historia nada habría que objetar. Pero la etimología
y la historia semántica de estos términos nos advierten que ethos alude a aquel
comportamiento de los individuos que pueda ser derivado de su propio carácter
(esta raíz se conserva en su derivado más reciente, «etología»), mientras que
mos, moris alude a las «costumbres» que regulan los comportamientos de los
individuos humanos en tanto son miembros de un grupo social. En cualquier caso,
el motivo principal de nuestro rechazo sería el siguiente.
(2) Al
asociar la «investigación filosófica de la moral» a la Ética, en cuanto
ocupación de un gremio, cofradía o «comunidad» (la autodenominada en España
«comunidad de filósofos morales») se está muy cerca de presuponer que la
conducta moral (incluyendo aquí lo que llamamos conducta ética) puede tener lugar
al margen de toda reflexión filosófica, de acuerdo con aquella recomendación de
Wittgenstein: «No pienses, mira.» Como si dijera: «No pienses, actúa.» (Unamuno
había recomendado muchos años antes: «Primero dispara, y luego apunta.»)
Ahora bien, desde nuestra
perspectiva, ni la conducta ética ni la conducta moral pueden tener lugar al
margen de una mínima intervención filosófica («mundana») destinada a establecer
incesantemente las conexiones entre los comportamientos personales éticos y
morales dentro de algún sistema de fines o de valores mejor o peor definidos, a
través de los cuales puedan «reabsorberse» los conflictos entre las normas de
diversos tipos que se entrechocan invariablemente en la vida real.
En el uso ordinario del español el término
«moral» supone, de algún modo, la presión de unas normas vigentes en un grupo
social dado (mores = costumbres) como lo confirman los sintagmas: «moral
burguesa», «moral tradicional» o «moral y buenas costumbres»; mientras que
quien declara: «esto lo he hecho por motivos éticos», está aludiendo vagamente
a un deber que supone que ha emanado de la «propia intimidad», de su conciencia
subjetiva, y no de la inercia y, menos aún, de alguna presión exterior.
Ahora
bien, si los deberes morales fueran meramente normas sociales, no serían
transcendentales; si los deberes éticos fuesen dictados de la conciencia,
tampoco serían transcendentales a las más diversas acciones y operaciones de la
persona, porque la conciencia, si no va referida a una materia precisa, es una
mera referencia confusa, asociada a una metafísica mentalista (que podría
elevar a la condición ética la conducta inspirada por la «íntima conciencia» de
un demente).
CÓMIC
No hay comentarios.:
Publicar un comentario